no time for tales

El rey vio a la muchacha como el diamante en bruto más bello del mundo. A la reina esto no le hizo ninguna gracia y pronto la mando a pulir, convirtiéndola así en una más en un millón de diamantes. El rey pronto se olvidó de la muchacha, a la que le había jurado eternidades de recuerdos.

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