Una historia...

13/11/2003

Ya se ha acabado mi tiempo, y ya perdí toda oportunidad para realizar mi sueño, un sueño asesinado por un hombre sin coraje, un ilusionador sin sentido, con un corazón negro como sus ojos y sus pies sucios de correr en el medio del bosque intentando escapar, de lo que una vez lo hiso feliz.

Mi historia comenzó como cualquier otra insignificante historia de amor, una pequeña soñadora que anhelaba su boda con el hombre de sus sueños, vivió rezando para poder encontrarlo, y a los 18 años de edad, recién ahí comenzó a conocer hombres que en verdad valgan la pena, ya con el corazón roto varias veces aun le quedaba un poco de fe en que existiera alguno que en verdad la amara como ella siempre soñó.

Entre salidas y paseos, con amigos y familiares en un ir y venir de mil cosas, lo conoció, él estaba sentado en el cordón de su calle escuchando su música a todo volumen, con pinta de ser otro chico mas que se divierte destrozando corazones, sentí algo que me hiso darle una oportunidad.

No me acerque, tan solo lo mire por unos minutos, vi que hiso un movimiento brusco, miro hacia mi y puso en pausa su música, me asuste, debo admitir y mas aun cuando lo vi levantarse, no era un miedo de los que te provocan terror, sino un miedo de misterio, algo me hacia sentir diferente. Retire la mirada disimuladamente, y espere a que venga mi autobús, ahora si, era yo la que se conectaba con la música, en una especie de éxtasis, marcando el ritmo con mi mente, me golpearon levemente la espalda, era mas como un pequeño roce para que me diera vuelta, lo ignore pensando que alguien se había tropezado, seguí conectada y no volví a sentir ningún tipo de golpe, al llegar el autobús subo y me siento en unos de los últimos asientos, donde pude leer una frase escrita que decía, "El amor se encuentra por casualidad, no porque te sientes diferente, después de todo el amor te termina matando". Sin hacerle ningún tipo de caso, veo subir a ese chico misterioso, cuyos ojos verdes como el césped y su pelo oscuro como el abismo, tenia una presencia mágica pero ala vez algo un poco tenebrosa, alto, fuerte y tal ves un romántico de novela, como aquel hombre que había imaginado de pequeña, noto que se apura para llegar a sentarse justo al lado mio, no le di importancia y empecé a mirar por la ventana, en el reflejo se notaban sus ojos verdes detrás mio, observándome, yo seguía escuchando mi música, en un momento siento que me quitan un auricular con mucha delicadeza como que si se estuviera cayendo solo, en el reflejo trato de "atajar" el auricular pero lo único que conseguí fue tomar su mano repentinamente, fue mágico, fue tomarlo y sentir esa chispa, algo que nunca había sentido ese tipo de magia que tan solo la puedes imaginar, lo mire a los ojos sin soltarlo y me sonrió, yo un poco avergonzada le dije:

-"perdón..." y lo solté rápidamente,

el bajo su mano y me dijo:

-"no tienes por qué pedir perdón, yo solo quería tomar tu mano, discúlpame vos"

Ilusamente lo volví a tomar de la mano, y le dije:

-"no hay probl...”

Sin dejarme terminar la frase me dice:

-"¿como te llamas? yo soy Tomas, me dicen Tom ¿y tu?"

Le conteste con una sonrisa, "Emily, pero todos me dicen 'Emmi'."

El contesto "es un gusto conocerte Emmi, perdóname por decirte esto así, pero me pareces muy linda"

Le conteste "gracias..." un poco avergonzada.

El viaje en el autobús fue muy largo, al menos para nosotros, intercambiamos nuestros números y continuamos hablando. Luego de ese mágico viaje, por así decirlo, seguimos en contacto hasta que un día el vino a mi casa por sorpresa, se presento a mis padres y me pidió de ser su novia, yo entusiasmada le conteste si, ¿que mas podía hacer? estaba enamorada, y hasta ese momento todo iba como siempre lo había imaginado, y así pasaron 3 años, 1 año de conocernos y 2 de novios, ya con 21 años de edad cada uno seguíamos enamorados,  hasta que el 23 de septiembre del 2003 me pidió matrimonio, en un momento dudé, y pensé ¿tendré algo mas que vivir? y me respondí a mi misma, "no, y si tengo algo mas lo viviré con el", emocionada le respondí si, y vi una lagrima caer de sus ojos, sonreí, lo abrace y lo bese como nunca antes lo hubiera echo, luego de 1 mes aproximadamente el 16 de octubre, me estaba preparando para salir a mi boda, mi boda soñada, la que tanto había esperado por fin había llegado, con el hombre que siempre soñé, era todo perfecto.

Entre al salón emocionada, con los ojos llorosos de la mano de mi padre, veía todo borroso, me sentía mareada pero no mal, me sentía como si una parte de mi faltara, miro hacia adelante y así era, faltaba el, mi futuro esposo faltaba, me preocupe, y empecé a llorar, ¿iba a ser todo como lo había soñado?, no podía dejar de pensar... ¿donde estaba el?, me dijeron que se había retrasado en la ruta y me tranquilice un poco, eran las 2 de la tarde la ceremonia apenas comenzaba, fueron pasando las horas hasta las 4:30 y mi padre dijo -"bueno, pasemos a esperar al novio en la recepción, comamos algo y relajémosnos un rato". Así fue, fuimos todos hacia la recepción, a "esperar", me sentía sola, abandonada, me senté en la esquina de la mesa, con la esperanza de que Tom, se sentara en la otra punta y así poder levantar la mirada y que sus ojos verdes me iluminaran nuevamente, tendí mi cabeza hacia abajo y comencé a llorar, volvieron a pasar las horas y el salón se iba vaciando, hasta que tan solo quede yo, una novia desarreglada, esperando aun a su hombre perfecto, me sentía como en la secundaria, dentro mio sabia que nunca iba a cambiar, "encerrada en una eterna espera", como había escuchado una noche en la radio, así fue, el tiempo paso y yo seguí esperando todo había quedado tal cual la boda y yo nunca me moví de ahí, cada tanto levantaba la mirada para ver si él estaba sentado observándome, y lo único que podía ver era a mi misma en ese gótico espejo gigante, me sentía tan débil, tan frágil, una rosa congelada en su peor estado. Me dije a mi misma "una ultima oportunidad" y volví a reflejarme en ese espejo, pero ahora era diferente, podía ver esa calle, mi calle, cuando lo vi por primera vez, pero estaba cambiada, estaba en llamas y lo único que no tenia ninguna alteración era un muchacho muy parecido a el parado esperando el autobús, era parecido, pero no era el, esa imagen me quito una lagrima, se torno negra y lo único que se vio fueron sus ojos verdes reflejados, como en el autobús, mirándome fijamente, volví a llorar pero no por tristeza sino por rabia, me levante con la fuerza de mil hombres y destruí ese espejo, nunca lo quise, fue idea de él, él lo quería era la única imperfección que existía, los pedazos de cristales cayeron sobre mi rasgando mi vestido, rasgando mi piel, ensangrentada tendida en el piso, grite para que alguien me escuchara, no había nadie, lo único que pude ver fue a mi amado entrar por la ventana, riendo, celebrando, diciéndome... "tenias que morir para darte cuenta que no existo, tenia que matarte para que te dieras cuenta que te quedaste dormida", abrí los ojos y "desperté", asesinada.
"El amor se encuentra por casualidad, no porque te sientes diferente, después de todo el amor te termina matando".

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